Los que sí saben cómo es el cuento del bolo criollo





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Los que sí saben cómo es el cuento del bolo criollo

Thomas Beltrán Lozano

Por: Thomas Beltrán Lozano

César Castro nació en el municipio de Aratoca en Santander, y siguió una tradición familiar con el bolo criollo, ya que su abuelo y su padre lo jugaban. Empezó con apenas 14 años como Garitero (el que convalida los lanzamientos y devuelve la bola) y se ganaba unas pocas monedas que le servían para darse sus gustos.

Pero César no quería seguir detrás de la cancha, su ideal era convertirse en la figura del deporte autóctono por excelencia en el departamento de Santander, y para lograrlo, esperaba a que todos se fueran para ponerse a practicar solo.

“Fue desde los 14 años que era garitero y luego empecé a jugar en forma. Por tradición familiar salimos a jugar cada 15 días”, relata.

Le guarda absoluto respeto a este deporte y aunque muchos lo toman como diversión, para él ha sido la forma de practicar un deporte con la disciplina y tradición que se merece. Desde que vive en Bucaramanga, añora los campos de juego que han ido desapareciendo con el paso del cemento, aunque tiene los sitios para ir a demostrar lo mejor de su juego.

Foto: Ruth Johanna Gélvez.

Toma el bolo criollo con tanta seriedad, que evita a toda costa el consumo de licor mientras está en competencia. Tiene en su cabeza las reglas claras y hace equipo con sus otros tres hermanos, quienes forman una verdadera dinastía de esta tradicional disciplina.

“Las veces que se realizan campeonatos aquí en Bucaramanga no se puede consumir alcohol ni cigarrillo, porque eso está en el reglamento”, explica.

Su voz refleja el deseo de ser la máxima figura del bolo criollo y lo ha logrado. No se pierde torneo o campeonato y pide que los jóvenes ayuden a que se mantenga una tradición que él lleva en las venas.

Fidel Mantilla: “Concentración al máximo”

Fidel es mucho más relajado al referirse al bolo criollo, y lo cuestiono sobre qué debo hacer para ser un buen jugador de este deporte. Simplemente repite cada vez que puede la palabra concentración. No cree en el entrenamiento y en la preparación física de los jugadores, sino en el papel de la mente para hacer las cosas bien.

Empezó realmente en el tejo y administraba unas canchas que lo fueron enfocando en el bolo criollo por el atractivo que le veía. Es un enamorado de su deporte y resalta que cualquiera lo puede practicar.

“Es una congregación de familia lo que hemos tenido con el bolo criollo, es un deporte que nació para que lo jugaran todos”, cuenta.

Aunque se juega en Santander, ha logrado expandirse gracias a los embajadores que lo han llevado a otras regiones, especialmente la costa norte del país. Considera que es un deporte sano que espera no se vaya apagando la llama que ellos han logrado encender.

Foto: Ruth Johanna Gélvez.

“Es lo bonito de este deporte, que puede llegar a muchas partes. En Barranquilla, Barranca, Cútuta, Bogotá y mucho municipios se está jugando”, señala.

Este domingo 15 de octubre Señal Deportes tendrá un nuevo especial de ‘Mi Tierra Deportiva’, esta con el bolo criollo. El municipio de Sabana de Torres será escenario de una competencia narrada por los habitantes de la región. Un homenaje de Radio Nacional de Colombia a uno de los deportes tradicionales del país.